¡Entren en su blog de literatura cutre!
Sí, damas y caballeros, conservo escrupulosamente unos estándares de baja calidad a los que me debo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Fusión


Fusión:

            –Ahora todo es sencillo. Puedo mover objetos con la mente, mi inteligencia está hiperdesarrollada, así como mi memoria o mis aptitudes físicas. Mis capacidades son potencialmente abrumadoras, y puedo fundirme con ellas. Me cuesta imaginar el mundo sin que nadie pudiera hacer una copia de su propia mente, me cuesta imaginar que la gente viera una piedra y pensase que era algo completamente inerte y distinto de ellos mismos.
–Antes construían niveles de realidad.
–Supongo que podríamos estar satisfechos si antes sólo hubieran hecho eso. En el pasado la gente no entendía, ahora que no hay límites y todo carece de sentido, ahora que las almas se funden con la energía, comprendemos más y más que la idea que existía del universo, del tiempo, del mundo y de nuestra supuesta posición en él, era un error.
–¿Te imaginas no saber que no teníamos posición alguna?
–Sería difícil, pero eso me hace pensar en las mentes libres que luchaban por entender… y entendían que no podían entender.
–Ya ves, la maravilla del ser humano que siempre ha sido. Por eso inventamos el blues.
Sonrieron ante el humor absurdo de que todo implicase más y menos a la vez.
–Hasta hace unos pocos milenios los viejecitos aún le daban más importancia al contacto en la realidad maternal que en la virtual. ¿No es romántico?
–Sí, me recuerda a Poe…
Se rieron.
–El mundo es precioso.
Unos pájaros piaban, una mesa junto a un parque y dos sillas era todo lo que necesitaban.
–La hierba es fresca, una pena que pique cuando te tumbas. Pero sí, el mundo es precioso.
–Las cosas cambian a mejor, ¿verdad? Salimos de la oscuridad.
–Oye, ¿por qué no fusionamos nuestras mentes? Quiero que sientas esto…
–¿El qué?
–Que te amo con tanta fuerza que el corazón me va a estallar. Pero no es nada que te pueda decir, así que…
Las piedras levitaron alrededor, con suavidad, belleza, luz y fuerza.
Después cayeron al suelo.
Con suavidad, belleza, luz y fuerza.
No había diferencias, y como no las había, no se podía decir que no las hubiera en ninguna parte…
–Gracias.
–En realidad no necesito fusionarme contigo para fusionarme contigo.
–Por eso estamos aquí. Porque, cuando me miras y te miro, es fácil comprobar cómo sólo queda la mirada. Cómo no hay absolutamente nada aparte de una mirada.
–¿Sabes por qué ahora todo es sencillo?
Se rió, aceptando el juego, ya personal.