¡Entren en su blog de literatura cutre!
Sí, damas y caballeros, conservo escrupulosamente unos estándares de baja calidad a los que me debo.

martes, 10 de diciembre de 2013

El grito

El grito:

Con un ojo contemplo el mundo como es,
Con el otro, ciego, veo más allá.
Con él penetro tus palabras
y detrás de cada una
sólo puedo escuchar un grito.
Un grito desgarrador que nace
desde el centro de tu ser.
Un grito de puro dolor,
alto, claro, intenso.
Un grito que lo llena todo.
Dices que no te escucho y sin embargo,
digas lo que digas,
siempre oigo el mismo torrente de voz
suplicando socorro.
A cada cosa que haces,
a cada decisión que tomas,
cada vez que buscas el placer más rápido,
le acompaña un grito agónico
saturado de sufrimiento,
fuente anegada de terror.
Tu corazón pide ayuda desesperadamente.
Siempre me quedo extrañado al notar
cómo tus gritos pasan desapercibidos
entre toda esa gente que dice quererte,
que te rodea, te escucha y te da la razón.
Porque lo que más perplejo me deja es saber
que tú misma deseas permanecer sorda.
Sorda a tu propio grito.
Y, sin ser nadie, lo escucho descarnado.
Un grito desgarrador que nace
desde el centro de tu ser.
Un grito de puro dolor,
alto, claro, intenso.
Un grito que lo llena todo.
Atrapado en un espacio irreal.

Y yo grito contigo.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Mis entradas favoritas de 2013

Mis entradas favoritas de 2013:

Es diciembre y me lo tomo de vacaciones con la satisfacción de ver un blog que ha crecido exponencialmente en cuanto a seguidores (bueno, ha cuadruplicado en un año su número, exponencialmente tampoco es aunque no esté nada mal), y que ha llegado a las cinco mil visitas en dos años, lo cual, tratándose de un blog de literatura cutre y minoritaria hasta lo extremo, es todo un halago. Tengo que agradecer también los comentarios que me han dejado: interesantes, cargados de reflexiones y de sentimiento, fuentes de inspiración o inspirados, sin duda. Gracias a ustedes, que además me tomo este descanso mensual para no fastidiarles demasiado con mi material nuevo, que la Navidad está para descansar y disfrutar. Así que, ya que me tomo vacaciones literarias, les dejo con una pequeña lista de las entradas que más me gustan de entre las escritas en este año (igual que hice en 2012), y les fastidio con el material antiguo, algo muy práctico y económico. A ver si se animan a leer alguna de las historias que no hayan leído ya. Pero, sinceramente y se dispongan o no a ello, tienen ustedes mis más cálidos agradecimientos, que sé que habrán llegado hasta aquí engañados por algún link en la red más perversa o algún “me gusta” de un amigo maquiavélico y necesitan una dosis de honestidad por mi parte. Muchísimas gracias.

            La desnudez de un niño (enero): porque la vida a veces no es nada sencilla. Creo que hace falta mucha fuerza para recuperarse de algo así, creo que es importante tenerla, para poder, en algún momento, entender la bondad sin problemas.

            Reflexiones de un sentimiento (febrero): una serie de tres relatos que crecen en optimismo. La tristeza me parece una suerte de cansada manipulación a la que se somete uno mismo (la tristeza más profunda, la depresiva), el perdón es un puente a la verdad (a saber cuál) y la felicidad es genial porque simplemente vive.

La caja de música (marzo): un relato de terror interesante. Me gusta que esté protagonizado por un niño porque le da un toque especial. Además, siempre quise escribir un relato de terror con ese título.

De cómo todo se quiso decir y de cómo nada quedó dicho (marzo): hasta la fecha creo que no he escrito nada como esto. Gracias.

Tras un error (abril): una obra de fantasía medieval llena de ética. Nunca es fácil en esta vida darse cuenta de que uno ha cometido un error. Por cierto, sé que a esta entrada le falta algo aunque la revisé y probablemente ahora esté mejor.

Cognoscente (mayo): onírica y filosófica, me encanta. Diría que es metafísica pura, pero les estaría tomando el pelo.

Descubriendo el rastro (junio): en ocasiones la vida nos ofrece a gente interesantísima para transitar por ella. Además los personajes son como de momento tranqui en Ginger Snaps. Ya, ya sé que este relato no es nada gore… pero mola. Y la verdad es que Ginger Snaps no es demasiado gore. Entiendo que en este relato no pasa casi nada, pero… está bien así, en realidad es mucho.

Dibujos del alma (junio): dos realidades distantes en el tiempo y una misma esencia… Tendrán distintas implicaciones, explicaciones o interpretaciones, pero ambas historias narran lo mismo. Un puntazo.

Impasse (julio): ciencia-ficción policíaca, no pensé que pudiera escribir algo así. Amina pasa a mi elenco de personajes extraños y/o inadaptados debido a sus sólidos valores.

¿Rompido y arreglado? (julio): porque el perdón que uno logra darse mora al lado de la felicidad. Es triste cuando conocemos a alguien que niega la realidad y nunca aprende, pero hay que reconocer que nadie puede ir en contra de la naturaleza de otro nadie. Cuando ni siquiera podemos negar la realidad, cuando sólo podemos justificar pobremente algo atroz, ¿qué coño estamos haciendo?

Matanza (agosto): porque la violencia carece de sentido. Es muy gore y eso me gusta (mola), pero decidí no darle razón alguna al relato. De hecho, lo que hice fue no escribir la historia que había por detrás (y que ya no recuerdo, la verdad) porque, ¿qué justificación podría haber que resultara razonable? La violencia (del tipo que sea) es sin duda lo más estúpido que existe, la hija maldita del miedo.

Memorias de antes de nacer (septiembre): rápido, corto y agradable, trata de cómo un bebé nonato lucha por su vida intentando comprender hasta cierto punto por qué debe luchar. Debe ser de los mejores que he escrito.

Kalani (octubre): ética en estado puro en un mundo bien jodido. Kalani está acostumbrada a la realidad en la que ha nacido y percibe todo de una forma muy natural (y bastante fría a ratos), aunque sea testigo de espectáculos espantosos, pero su voz es la de la disidencia, la alegría y la humanidad. Muy punk. Como aclaración a esta última frase diré que yo de buscar el cambio fuera, acabé y empecé a buscarlo hacia y desde el interior.

Ensayo de serie Z: ¡Un oso, un oso! ¡Era grande! ¡Era enorme! ¡Cubierto de pelo horroroso! (...) Yo quería un caballero, pero tú eres un oso (la canción de “El oso y la doncella”).

Que no se me olvide: publicado queda el último capítulo de A sangre y fuego… qué periodicidad la mía, oigan.

¡Feliz Navidad! ^_^