¡Entren en su blog de literatura cutre!
Sí, damas y caballeros, conservo escrupulosamente unos estándares de baja calidad a los que me debo.

sábado, 22 de febrero de 2014

Leer tu poema

Leer tu poema:

Llegué hasta tus dominios:
el mundo se trenzaba en preguntas mudas,
las palabras se ondulaban al borde del colapso
y aquello que solía tener un nombre
dejaba paso a tus versos.

Olvidé cómo se leía,
cómo se veía,
porque cada letra
se tornó la realidad entera
desvistiéndose del espejismo del significado
que se había roto contra su propio reflejo.
Podía sentir el rumor del reposo en las manos,
tras las brumas de lo que se está diciendo.
Sin escuchar, sin hablar…
porque, ¿qué se podía decir?
Las respuestas habían negado las preguntas,
quizás no supieran que existen
secretos que se olvidan a sí mismos.
En algún ahora se detuvo el color de la brisa a descansar
tras los cataclismos que nunca tuvieron lugar
en el reino del silencio.

Recordé que había renunciado
a los miedos, a las vendas
y a las heridas que cubrían,
que había rehusado a liberar y ser liberado.
Ahora sólo la poesía se deslizaba
sobre misterios blancos
desafiando al tiempo en su perpetuo nacimiento,
como los rayos del sol que se sumergen en la tarde
y así le dan nombre.
Decidí sentarme frente a su calidez
y recordar las lecciones como una sonrisa
y algo parecido a la calma de un beso.

El viento se lo llevó todo,
nada pesaba ni podía quedarse.
Después, escuché el poema.
Y el mundo se deshizo en los ecos de los sueños
tejidos en las tierras más allá de la imaginación
hasta desvanecerse.
Y allí donde antes existía todo
sólo quedó tu voz.

En respuesta a miss Carrousel (ahora sí).