¡Entren en su blog de literatura cutre!
Sí, damas y caballeros, conservo escrupulosamente unos estándares de baja calidad a los que me debo.

jueves, 15 de enero de 2015

Círculos

Círculos:

            No soy mis manos en movimiento, no soy mis pensamientos acerca de mis manos en movimiento, no soy nada que esté dentro o afuera, no soy los dibujos que imagino al cerrar los ojos por la noche: conceptos inefables o no que se suceden uno tras otro ante mí, sin cesar, como candidatos de un concurso. Desde luego no soy mis ojos, ni siquiera mi visión. No soy las cosas que veo ni las que imagino tampoco. No soy el concurso al que acuden mis pensamientos ansiosos por ser elegidos, no soy la sensación que esto me provoca, ni el desconcierto que ustedes pueden sentir. No soy las ideas de sujeto ni de objeto, de realidad o de no realidad, no soy el relato de todo esto ni la negación de este relato, ni el hecho de que ustedes puedan estar leyéndolo. No soy este significado ni ese significado, ni la ausencia de cuanto puede haber recortándose contra las opciones. Por no ser, no soy ni la red que hace posible incluso estas palabras y su supuesto viaje. No soy mis sentimientos ni mi lugar. No soy la forma “no soy”. No soy la forma “no es”. Pero tampoco es un tipo de vida, no es una forma de pensar, no es alegría ni tristeza, desde luego no es bondad ni maldad –ni el impacto que esto pueda suponer–. No es una convicción ni un dogma, ni la más abierta de las mentes siquiera. No es el antes ni el después, no es nada que nos haga sentir conectados, no es la trampa ni el círculo que la trampa dibuja. No es la vida ni la muerte.

No es este relato:

Nadie recuerda las palabras, estaba escrito en un idioma anterior a las palabras. Era un libro que hacía feliz por siempre a quien lo leía (falla completamente, automáticamente)).
Es para que veas la estructura de fallo, la sientas, y encuentres el problema.
Alguien al otro lado del relato dijo: no soy quien puedas imaginar independientemente dl pto n l q me conozcas, porque voy al baño como cualquiera y, además, cometo errores –darles la vuelta es irrelevante–.

No es la persona ni la no persona. No es sagrado ni sacrílego. No es mundano. No es nada de lo que pueda pasar por la mente, no es ni la mente. No es la grabación ni el registro de los acontecimientos, no es una pantalla de cine ni un diálogo. No es el viento, ni el agua, ni el fuego, ni la hierba, ni el amor. No es el sonido ni es el silencio. No es la concentración ni la dispersión. No es la valentía ni el miedo. No es la perfección ni la imperfección, ni las historias ni los mitos. No es sentarse ni estar de pie.

Tampoco es jugar con ideas de absurdo:

–Tengo una gilipollez debajo de la lengua.
–¿Una qué?
–Una herida, sólo quería prepararle una entrada.
–Tienes un humor muy raro, ¿sabes?
–Soy un tipo elegante.

No es este diálogo y su relato ni las manos ni la mente ni la personalidad, ni lo que crean que se quiere decir.

No es el cambio ni la permanencia, no es la ganancia ni la pérdida, ni las sensaciones que nacen con todo lo expuesto. No es la tenencia ni la renuncia, no es el respeto ni el insulto, aunque difícilmente el odio sea un camino apropiado, no es la consideración que se pueda tener por ese camino, pues también ese camino no es. No es el perdón ni la indulgencia ni tampoco un estricto código. No es la risa ni el llanto. No es ni tiempo ni no tiempo, ni los dos a la vez. Si lo intento teñir no toma tono alguno. No es la verdad ni la mentira. No es ningún opuesto, por eso es todo lo que no es. No tiene ninguna forma, ni forma de fuente, porque es la fuente de todas las formas. No son las expectativas ni las no expectativas que ustedes o yo podamos tener. Pero esto, sin embargo, es un personaje infinito y perdido.
Muy bien construido.
Que tampoco es.

Sólo hay una paradoja jugando entre las letras.
Así que no sean ustedes tan incautos como para volver a empezar de nuevo.

¿Saben?, escuché una vez que es difícil buscar una puerta bajo la puerta (cuando no hay espacio alguno sobre el que levantar muros ni nadie que pueda decirse constructor).